jueves, 20 de junio de 2013

Una aventura con mi papá

El 31 de Marzo, a eso de las 3 de la mañana, recogí a mi papá del aeropuerto de Bangalore.
Fue muy emocionante verlo salir de la misma puerta de la que salí yo 8 meses atrás. Fue extraño, y un tanto cómico a la vez, relacionar mis recuerdos y experiencias en Ecuador con aquellas en India, al ver a mi padre. Difícil de explicar, pero yo estaba feliz por nuestro encuentro. 
Charlamos por un tiempo mientras tomábamos Chai en una de las cafeterías afuera del aeropuerto. Intercambiamos noticias de la vida de cada uno, aún un tanto incrédulos de volvernos a ver en un lugar tan remoto. Sonará un tanto pegoso, pero apuesto que le puede pasar a cualquiera. 
Viajaríamos juntos por dos semanas. En ese momento, aún sin un plan preciso de aquello que queríamos (o alcanzaríamos) a ver, y llenos de entusiasmo, nos embarcamos apresuradamente en nuestra aventura para no perder nada de tiempo (aunque sí un poco de sueño). Esta travesía comienza en Mysore, a la mañana siguiente, y terminará en Delhi...

A celebrar Holi en Mumbai!

Es quizás el más famoso de los festivales hindúes a nivel mundial, y es que a cualquiera le resultaría interesante jugar entre nubes de colores en medio de la calle, con gente especialmente extrovertida para la ocasión, danzando en medio de la calle al ritmo de los últimos y más populares hits de Bollywood...
Esta colorida fiesta tiene especial fama en el Norte de la India. Ciudades como Delhi, Jaipur o Varanasi son particularmente concurridas, a finales de marzo, para celebrar de la misma frenética forma, año tras año.
Después de Ellora, tomé un tren directo a Mumbai. Como era de esperarse, en 3ra clase. No extrañaré noches como ésa.
Me encontré con Malte, un amigo voluntario de Alemania en casa de Maggie, una amable chica que nos hospedó por 3 días en su apartamento, gracias a Couchsurfing, aquella útil y conveniente comunidad en internet.
Maggie proviene de China, y trabaja en Mumbai desde hace 2 años. Fue una persona extremadamente bondadosa, con un gran sentido del humor. Congeniamos muy bien, y fue precisamente en el último día de nuestra estadía en que celebramos su cumpleaños. 
He aquí una muestra de nuestro paso por Mumbai, la metrópoli más poblada de la India...


El icónico hotel "Palacio Taj Mahal" y la "Puerta de India", en el sur de la ciudad.

La estación central de tren, "Chhtrapati Shivaji" o "Terminal Victoria",
construida en estilo Gótico Victoriano, es la estación más transitada de la India.
Tanto el hotel "Taj Mahal Palace" y la estación central de trenes "Chhatrapati Shivaji", junto con otras 8 localidades en la ciudad, fueron atacadas durantes los atentados terroristas del 2008, en donde alrededor de 170 personas murieron.

Torres residenciales, desde el balcón del apartamento de Maggie.

Malte, Maggie y yo, apenas comenzando a celebrar!

En uno de tantos "slums", jugando con traviesos niños.

Comienza mi viaje con las cuevas de Ajanta y Ellora.

Es marzo 19. Las vacaciones empiezan oficialmente. Los padres de Jeremie están por llegar de visita desde Alemania, y yo me dispongo a tomar un bus de 20 horas hasta las cuevas budistas de Ajanta y Ellora, en el estado de Maharashtra, en India central.
Puede que los monjes que esculpieron estas cuevas hace varios siglos hayan sido completos ascéticos, pero vaya que tenían un gusto exquisito para moldear esas rocas!

AJANTA


Situadas a manera de herradura en la ladera de la montaña,
se encuentran las (aprox) 30 cuevas budistas de Ajanta

Cuevas que datan del siglo II a.C!
El complejo, situado en el estado de Maharashtra, 
fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983

Buddha recostado, en la cueva No. 26

Una de las cuevas más hermosas en mi opinión, la No. 16

Ellora

Más jóvenes que las cuevas de Ajanta, aquellas de Ellora datan del siglo V al X d.C. Son 34 cuevas, divididas entre Budistas, Jainistas e Hindúes.
La cueva No.16, llamada "Kailasa", es la que, sin duda, se roba la atención por completo, pues, entre otros datos, es la estructura monolítica más grande del planeta!

"Kailasa" desde lo alto
Es llamada Kailasa, pues la estructura central de la cueva intenta recrear al famoso Monte Kailash (morada del dios Shiva) el cual se encuentra en el Tíbet, y es considerada la montaña más sagrada del mundo.

La cueva "Kailasa", desde otro ángulo

El templo, cubre dos veces el área del Parthenon, en Atenas





Al igual que Ajanta, Ellora fue declarada Patrimonio de la Humanidad, en 1983


martes, 18 de junio de 2013

De regreso al trabajo


Las vacaciones acabaron, y es tiempo de regresar al trabajo por las ultimas semanas de mi estadía en la India. Después de dos meses de (no tan merecido) descanso, fue definitivamente extraño volver a mi proyecto en el pueblo de los mangos, de los cuales, por cierto, estamos disfrutando hoy más que nunca, pues regresamos justo en temporada.
La idea de volver a la vida de profesores de inglés, horarios mas estrechos y tres comidas casi idénticas a diario, no nos atraía en absoluto a Jeremie (mi compañero de trabajo) y a mi. Nadie quiere volver a trabajar despues de tan tremebundo viaje, pero no fue malo como pensábamos. 
Los dueños de nuestro proyecto abrieron hace apenas dos semanas un pequeño jardín de niños, en un pueblo a hora y media del nuestro, aún más rural que el lugar en el que vivimos.
Pasamos el día con 15 chiquillos dulces e inteligentes, entre juegos, abc y 123. Claro que, para cuando es hora de volver a nuestra casa, estamos naturalmente muertos del cansancio. 

A continuación, una serie de publicaciones con los increíbles destinos que fui capaz de recorrer. 
Dedicados completamente a mi familia y amigos, quienes viajan a través de este blog...

viernes, 26 de abril de 2013

Hace casi dos meses que no he podido publicar ninguna nueva historia sobre mi experiencia en la India, y es que me encuentro de vacaciones, y no siempre tengo la posibilidad de conseguir internet. 
Mi viaje comenzo el 21 de marzo, y desde entonces he podido conocer una gran variedad de lugares, muchos de ellos, inclusive y afortunadamente, con mi padre que vino de visita. 
Algunos de esos destinos fueron Mumbai, Delhi, Jaipur, Agra y el Taj Mahal, la conflictiva pero segura Kashmir, Benares y por el momento, la fria pero acogedora Darjeeling, en los Himalayas. 
Han sido semanas de descubrimiento, aventura, festivales y poco suenio, comida, cultura y por que no, uno que otro infortunio, tratando de hacer cada momento unico y especial.
Espero que, en cuanto regrese a mi proyecto en unas pocas semanas mas, pueda redactar con mas detalle a cerca de esta gran experiencia, de la que todavia puedo aprovechar a diario afortunadamente. 
En unos dias, junto con otros voluntarios, nos aventuraremos hasta Nepal, por unos dias, para despues tomar un safari en camello en el desierto de Rajasthan, a pesar de la creciente y sofocante temperatura veraniega. 
Un saludo y un abrazo inmenso a todo aquel que lea esta publicacion y desee saber de mi proxima parada.
Hasta la proxima!!

miércoles, 6 de marzo de 2013

Nuevo proyecto en la tierra de los mangos!


Hace más de un mes que no he podido actualizar mi blog, y hay tantas nuevas noticias que no sé por dónde comenzar. La más importantes entre ellas es que me he cambiado de proyecto. La idea nació después del campamento de medio ciclo con ICDE, cuando decidí, por recomendaciones de varias personas, que sería saludable e interesante conocer otro tipo de trabajo. Nunca tuve problemas en William Joseph Foundation, pero 6 meses fueron suficientes para conocer el proyecto y desempeñar lo que creo fue un buen papel. No consideraba, sin embargo, que mi trabajo ahí fuera el de un voluntario (al menos no completamente), pues una buena parte de mis estudiantes provenían de familias acaudaladas. ICDE y VASE entendieron mi punto de vista, y durante el mes de febrero hice los trámites necesarios para asegurar el traspaso. Extraño, debo decir, a los chicos del convento de Whitefield, quienes hicieron de mi trabajo algo mucho más interesante y valioso. También aprecio muchísimo el tiempo que compartí con mis colegas en la fundación, pero aunque en este momento los extrañe, no me arrepiento de haberme ido. Despedirme y empacar, como siempre, fueron la peor parte, pero tenía la seguridad de que sería bueno comenzar desde cero. 
Desde el 19 de febrero trabajo en una inmensa escuela a dos horas y media fuera de Bangalore, cuyo nombre es (prepárense) Byraweshwara Vidyanikethana, en donde estudian alrededor de 2500 estudiantes. Srinivaspura es el pueblo más cercano a la pequeña comunidad donde se asienta la escuela, y es mundialmente famoso por la producción de una increíble variedad de mangos, cuya estación está por comenzar. 
La mayoría del tiempo la paso con Jeremie, un voluntario alemán que se encuentra aquí desde agosto, con quien comparto habitación. Juntos enseñams inglés a los estudiantes desde 6to hasta 9no de básica, por 45 minutos y dos veces a la semana por cada paralelo.
Hace apenas 2 semanas que llegué a la escuela, (que además nos provee de alojamiento), y ya me siento muy cómodo en este lugar. El horario de clases comienza a las 10:30 am y termina alrededor de las 4 pm, con media hora de descanso para el almuerzo a la 1, el cual, al igual que el desayuno y la merienda, nos es proporcionado en la propia escuela. Tenemos inclusive desayuno a domicilio, cada mañana en la puerta de la habitación.
Ahora tengo más tiempo libre, lo cual me ha permitido conocer los alrededores y pueblos vecinos, donde trabajan algunos de nuestros amigos voluntarios. 
En mi primer fin de semana, Jeremie y yo fuimos invitados a un evento por el aniversario de un proyecto en donde trabajan 2 de nuestras amigas, Malin y Julia. Fue un lindo show con números de baile y canto que los estudiantes de esa escuelita montaban en la noche del domingo 24 de febrero. Duró 3 horas, pero dicen que fue corto. Por lo general, este tipo de shows dura un día entero...

Son comunes los cortes de energía y agua, y desde que llegué, el cable del teléfono está dañado, por lo que si no fuera por el internet movil de Jeremie, estaría aún más incomunicado de lo que actualmente estoy. Detalles como estos hacen de la vida en el campo algo incómodo al principio, pero hay cientos de razones más por la que la considero mucho más interesante que la vida en la ciudad. Hace unos días, Jeremie y yo conocimos a algunos campesinos mientras tomábamos fotos de los cultivos al atardecer, detrás de nuestra casa. Se mostraban extrovertidos, y posaban ante la cámara con gigantes sonrisas de dentaduras huecas mientras sembraban coliflor. Uno de ellos inclusive, con una testaruda amabilidad, nos invitó a visitar su casa en su motocicleta, a unos minutos de donde estábamos. 

Este último fin de semana, inesperadamente, viajamos a Chennai (una ciudad costera a 6 horas de nuestro pueblo), en una competencia jalando dedo con otros 2 locos voluntarios. Jamás pensé que llegaríamos, pero fue hasta más fácil y rápido que ir en autobus. Al final, nuestro equipo ganó. Nuestro rivales ahora deberán pagar con una humillante penitencia, que incluye cabello pintado con henna y vergonzosos atuendos.... 

Es lo que puedo ofrecer por el momento, desde la tierra de los mangos...

martes, 5 de febrero de 2013

6 meses...


Estoy a pocos días de cumplir medio año de mi programa de voluntariado. Recuerdo que al momento de contactar por primera vez a VASE en abril del año pasado, mi plan inicial era el de viajar por 6 meses nada más, e inclusive eso me parecía mucho tiempo. Siempre tuve algunas dudas sobre si hice bien en firmar un contrato por un año. Tengo todavía tantas cosas que ver y aprender en este lugar, que no dudo más sobre la decisión que tomé, es más, como alguna vez me dijo mi jefe: "Ni un año es suficiente para llegar a descubrir todo sobre India."

La noticia que sobresale por el momento en mi año como voluntario es que decidí cambiarme de proyecto. La mitad de la travesía la hice en William Joseph Foundation, pero creo que es necesario y saludable conocer algún otro tipo de trabajo en los 6 meses que aún me quedan. Va a ser difícil despedirme de quienes forman parte de la fundación, pues me he apegado bastante a ellos. Recientemente fui de nuevo a Goa con mis colegas y mi jefe, gracias a un feriado nacional por el día de la república (26 de enero). Fue un fin de semana muy bueno: visitamos 3 playas, recorrimos la capital del estado, volvi al famoso mercado de las pulgas en el norte de Goa (y compré pantalones holgados llamados "Alibaba"), comimos, reímos y nos relajamos.

Desde hace aproximadamente un mes, comencé a ir junto con dos colegas, Simon y Victor, a un convento en el barrio de Whitefield, que acoge y ayuda a niños discapacitados. Nuestra sesión de "musicoterapia" toma lugar cada viernes, y por media hora solamente. Es un viaje un tanto largo hasta llegar al lugar, pues es fuera de la ciudad, pero una vez ahí vemos que vale la pena. Los chicos se emocionan mucho al vernos, ya nos conocen muy bien. Es una tarea difícil preparar actividades para entretenerlos, pues cada uno tiene un tipo diferente de discapacidad, y no todos logran hacer completamente lo que les pedimos. Sin embargo, cada cosa que podemos enseñarles, lo aprenden sonrientes. Es un trabajo realmente gratificante, mucho más relacionado con el trabajo que tenía en mente realizar antes de viajar, un trabajo que comprueba el hecho que, cuando eres voluntario, recibes mucho más de lo que ofreces.






Un viejo colega de Ashley, me había propuesto a inicios de enero, que acompañase con el piano a un coro que él estaba entrenando para un evento, el cual no mostré mucho interés en conocer. Las 4 canciones que debía practicar se redujeron a solamente una, por algún motivo. El día de la presentación (sábado 2 de febrero), aunque pensando que sería una pérdida de tiempo presentarme solo por una canción, asistí con mis partituras al lugar previsto. Resultó ser la graduación de un prestigioso colegio de la ciudad. Escuché discursos de alumnos y profesores, inclusive pequeñas lecturas de la biblia y del corán, y veía a los futuros bachilleres en sus mejores fachas, los chicos enternados y las chicas con hermosos saris blancos, (pues es la tradición para la ocasión), y recordaba también la noche en que me gradué. Más de 200 chicos sentados al aire libre con las mismas expectativas e incertidumbres que la mayoría de nosotros debe sentir el día en que salimos del colegio.




Dedico esta publicación, por lo tanto, a mis amigos y compañeros de mi promoción, quienes ya sea estén estudiando, trabajando, viajando o esperando por un poco de iluminación, estén cada vez más cerca de  encontrar aquello que satisfaga sus expectativas, de cumplir las metas propuestas durante el colegio y las que están por venir, y que aprendan de cada oportunidad que la vida ofrece, pues jamás dejamos de crecer.